Tres montañeros de 65 y 63 años perdieron la vida en un trágico accidente ocurrido en el Parque Natural del Moncayo, en la provincia de Zaragoza. El suceso tuvo lugar en la zona conocida como La Escupidera, un tramo estrecho y de fuerte pendiente, especialmente peligroso en invierno por la frecuente presencia de hielo. Está situado muy cerca de la cima del Moncayo (2.314 m), la montaña más alta del Sistema Ibérico.
Las condiciones meteorológicas eran claramente desfavorables para la práctica del montañismo, especialmente en una cima como la del Moncayo. El fuerte viento, con rachas estimadas de entre 60 y 70 km/h, sumado al frío intenso y a la presencia de placas de hielo, convertían la jornada en totalmente inadecuada para cualquier actividad de montaña, y mucho menos para una ascensión invernal con elevado riesgo técnico.
Fuentes consultadas coinciden en que no era un día apropiado para ascender. De hecho, muchos montañeros con experiencia optaron por abandonar la ruta ante la peligrosidad del terreno y las condiciones meteorológicas adversas. Según las primeras hipótesis, los fallecidos pisaron una placa de hielo que provocó su caída por la empinada ladera. La Escupidera es un paso expuesto, con una inclinación pronunciada que se vuelve letal cuando está cubierta de nieve dura o hielo.
Todas las rutas habituales de ascenso desde el Santuario de la Virgen del Moncayo convergen en este punto, donde suele haber nieve incluso hasta bien entrado el verano. El lugar recibe su nombre precisamente porque “escupe” a los montañeros hacia un precipicio de entre 100 y 150 metros de altura, un tramo en el que una caída puede resultar mortal.
Según informó la Guardia Civil, el aviso de emergencia se recibió a las 14.00 horas a través del 112, activando de inmediato al GREIM de Tarazona y a la Unidad Aérea de la Guardia Civil con base en Huesca. Las condiciones meteorológicas, especialmente adversas por el viento y la escasa visibilidad, impidieron la intervención aérea, obligando a los especialistas a realizar la aproximación a pie.
Una vez en la zona del accidente, los rescatadores localizaron a dos personas sin vida. La tercera víctima fue hallada aún con vida, pero en estado crítico, y falleció poco después debido a la gravedad de sus lesiones.
La Guardia Civil no ha facilitado por el momento datos sobre la identidad de los fallecidos, ni tampoco ha confirmado si el grupo contaba con el equipamiento técnico necesario para afrontar un ascenso invernal en condiciones de alta montaña.
La Escupidera: un tramo expuesto con historial negro
El accidente ocurrió en La Escupidera, una ladera de unos 100 metros con acusada pendiente lateral, muy expuesta, y donde el hielo compacto es frecuente durante buena parte del invierno. Este paso se encuentra en la ruta clásica hacia la cima desde el Santuario de la Virgen del Moncayo, a través del Circo de San Miguel.
Este tramo comienza a unos 2.170 metros de altitud y se trata de uno de los puntos más delicados del recorrido en invierno. Lamentablemente durante el periodo invernal ha sido escenario de numerosos accidentes mortales a lo largo de los años. Una caída en esta zona, con hielo o nieve dura, suele ser imparable sin una técnica precisa de autodetención.

El Moncayo en invierno no es senderismo, es es alta montaña
Las cifras de fallecidos son contundentes y dibujan un panorama preocupante. Entre 1981 y 2025, al menos 23 personas han perdido la vida en el Moncayo, la mayoría de ellas durante ascensiones invernales sin la preparación adecuada ni el material técnico necesario. Así lo recoge un informe elaborado por el Centro de Excursionistas del Moncayo, centrado en la prevención de riesgos en esta emblemática cumbre.
Esta estadística convierte al Moncayo en una de las montañas con mayor número de intervenciones del GREIM en Aragón. A pesar de su aparente accesibilidad, el entorno invernal del Moncayo exige una preparación que muchos excursionistas siguen subestimando.
Desde entidades como Montaña Segura o el propio Gobierno de Aragón se insiste de forma clara: “El Moncayo en invierno no es senderismo, es alta montaña invernal”. Para afrontar la ascensión con seguridad, se requiere formación específica, experiencia, buena condición física y equipo técnico completo: crampones, piolet, casco, ropa térmica, así como una planificación rigurosa adaptada a la meteorología y a las condiciones del terreno.
Senderos señalizados, pero no exentos de riesgo
La red de senderos del entorno está muy bien estructurada, pero en invierno es otra historia. Desde el Santuario de la Virgen del Moncayo, punto de inicio más habitual para quienes buscan la cima, parten diversas rutas señalizadas, como el GR 90 y sus variantes hacia el Circo de San Miguel, el Collado de la Estaca o la Loma de la Peña Roya. Aunque cuentan con referencias cartográficas y paneles informativos, muchos tramos no están balizados para condiciones invernales, y no sustituyen la formación técnica ni el material adecuado.
El Moncayo puede ser bello, accesible y simbólico, pero también es traicionero. En condiciones invernales, es vital entender que estamos ante una actividad de alta montaña. Cualquier paso en falso puede convertirse en una tragedia, como la ocurrida este fin de semana.